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La estación de Chamberí y sus secretos

Descubre 10 curiosidades sobre la estación fantasma de Chamberí.

La estación de Chamberí vio la luz un 17 de octubre de 1919.  Formaba parte de la línea 1 y era una de las ocho estaciones que formaban originalmente la red de metro de Madrid. 

La construyó nuestro querido Arquitecto Palacios inspirándose en las estaciones de metro parisinas. Como el metro en España era un tanto desconocido, el reto para Palacios fue dotar a la estación de un ambiente agradable para los nuevos transeúntes subterráneos. Con mucha luminosidad, azulejos blancos y colores agradables consiguió que los viajeros no se plantearan tanto que estaban bajo tierra. 

Esta joya del modernismo tiene algunas curiosidades que posiblemente no sabías.

1- Fue un refugio antibombas (como muchas estaciones de la época)

Aprovechando que ya había una infraestructura subterránea preparada para albergar a bastante gente, en plena Guerra Civil y bombardeos a la capital, miles de madrileños guardaron silencio en los túneles del metro.

2- Cerró en los años 60 y estuvo casi 40 años cerrada 

Como cada vez había más viajeros quisieron ampliar la línea 1, pero por estar la estación en curva y muy cerquita de las paradas de Bilbao e Iglesia decidieron tapiarla y crear nuevos accesos de Bilbao e Iglesia para los viajeros de Chamberí. 

3- Tiene su propia “chica de la curva”

Cuenta la leyenda que un cura y una monja mantenían una relación secreta. Fueron descubiertos por una niña huérfana internada en el colegio de monjas, y estos, aprovechando una excursión escolar, arrojaron a la niña a las vías. Dicen que en el aniversario de la niña, esta se manifiesta. Pero no os preocupéis, es solo una leyenda. 

4- Tuvo fantasmas del más acá. 

Desmontando un poco esta leyenda, durante los años que estuvo tapiada la estación, se convirtió en un refugio para personas sin hogar. Esos eran los fantasmas que veían los viajeros desde su vagón cuando pasaban por delante.

5- Próxima parada, los Goya

Salió en la película Barrio, de Fernando León de Aranoa, que se llevó 6 Goyas en 1999, entre ellos, el de mejor película. 

6- Billetes de metro para todos. 

Al cambio, un billete de metro de los años veinte valía 0,001€. 

7- Años 20 y la mujer trabajadora. 

Nos cuenta la guía que las mujeres que trabajaban en el metro no podían vestir el uniforme fuera de su lugar de trabajo, mientras que sus compañeros podían ir y volver a sus casas con él. Las trabajadoras debían estar solteras y al casarse recibían una “excedencia” para cuidar a su familia.

8- Colarse en el metro, nada nuevo bajo el sol. 

Si ahora vemos cómo algunas personas hacen peripecias para pasar las barreras del metro sin pagar, en los años 20 no era menos. Las puertas se abrían al pisar en la plataforma que había frente a ellos. Rauda, la gente usaba sus bastones o paraguas para apretar ese “pedal” y abrir la puerta desde fuera.

9- Publicidad artesana. 

Se suele decir que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. En la publicidad no lo sabemos, pero es una delicia detenerse a ver anuncios los de Phillips o Cafés La Estrella pintados sobre azulejo en perfecto estado. 

10- Estación congelada en el tiempo. 

No ha habido ni una sola reforma en la estación, por lo que, puedes venirte en tu Zity escuchando tu podcast de historia favorito, aparcar en la puerta y coger tu billete a un verdadero viaje en el tiempo.    

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