Zityzens Madrid

La increíble historia del portero del Hotel Urban

De vender en el metro a ser la imagen del Hotel Urban, uno de los hoteles más lujosos de Madrid.

Su estilo es inconfundible. Si bajas por la Carrera de San Jerónimo dirección Neptuno, y a la altura del Hotel Urban no puedes evitar fijarte en Amadou. Un senegalés alto y elegante, con gorra, traje blanco, modales exquisitos y sonrisa generosa, que es el encargado de recibir a los clientes del Hotel Urban desde hace 17 años.

Su presencia ininterrumpida le ha ido convirtiendo poco a poco en un icono del centro de Madrid, hasta el punto en que ha llegado a traspasar fronteras.

“Una vez, un cliente de Liverpool me dijo que allí también me conocían”, nos cuenta con una sonrisa humilde.

Amadou es grande, impone. Pero después de charlar media hora con él, nos queda claro que sobre todo es grande por dentro. Le entrevistamos en la recepción del Hotel Urban, muy cerca de la puerta que tantas veces ha abierto a todo tipo de celebridades. Al preguntarle por su favorita, nos dice sin inmutarse que “a mí no me impresionan los famosos, todas las personas son iguales” (Hace una pausa) “Si se portan como personas”, añade. Interesante matiz, no siempre aplicable a cualquier celebridad.

Desde Senegal hasta la puerta del Hotel Urban, Amadou vivió una auténtica odisea. Se graduó como químico allí y vino a probar suerte aquí. No funcionó. Tras dejar su currículum en innumerables compañías no consiguió un trabajo. Así que tomó una decisión: dedicarse a la venta ambulante en mercadillos.

“En invierno cuando hacía frío y las ventas bajaban, me venía a vender al metro. Lo que pasa es que los vigilantes no lo ponían fácil. Un día así me harté y me fui a trabajar al campo a Almería”, nos cuenta.

“Después probé suerte en Barcelona y en París, hasta que un día, un amigo me dijo que una empresa de construcción de Móstoles buscaba personal. Volví a Madrid y conseguí el trabajo”, añade. Tras largos años de viajes y sinsabores, la suerte de Amadou comenzó a cambiar, hasta que un día, un capricho del destino le cambió la vida. “Tenía un amigo de la construcción que estaba trabajando en las obras del Hotel Urban. Era el año 2004. Me dijo que buscaban a alguien con idiomas y buena presencia para el staff, así que me armé de valor y me presenté a la entrevista”, explica. El resto, es casi ya historia de Madrid.

Le preguntamos a él que tantas veces le ha tomado el pulso al centro de Madrid, por un buen tema para pasearlo.

“No suelo escuchar mucha música…” nos dice tímido, “pero si tuviese que elegir una canción, sería Three little birds de Bob Marley”.

Nos despedimos de él y nos alejamos en nuestro Zity, el carsharing de Madrid, dejando atrás su figura inevitable y su presencia tranquila en el Hotel Urban, mientras nos ponemos la canción y Bob canta eso de “Don’t worry about a thing. Cause every little thing gonna be all right…” Es curioso, pero ahora que conocemos mejor la vida de Amadou, no puede haber una frase que encaje mejor en esta historia con final feliz.

Acércate con el Zity más cercano que tengas al hotel y deja que Amadou te reciba en su puerta.